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SERGIO ARGUDO · ESQUEMAS SOIVRE

Evolución del pensamiento económico

Economistas neoclásicos. Keynes hasta la actualidad.

Ejercicio 5 · Esquema del tema 2 · Actualizado el
EJ. 5 · TEMA2

01INTRODUCCIÓN

Hacia 1870 la economía clásica mostró sus límites: su teoría del valor trabajo explicaba mal los precios. Jevons, Menger y Walras propusieron el valor basado en la utilidad marginal, y de esa revolución marginalista nació la escuela neoclásica, núcleo de la microeconomía actual. La Gran Depresión puso en duda que los mercados vuelvan solos al pleno empleo, y Keynes respondió en 1936 con una teoría de la demanda agregada que originó la macroeconomía moderna. Desde entonces el pensamiento económico ha oscilado entre ambas visiones, hasta el nuevo consenso puesto a prueba por la crisis de 2008 y la inflación de 2021 a 2023.

02LA REVOLUCIÓN MARGINALISTA

2.1La utilidad marginal y los fundadores

En 1871 Jevons y Menger y en 1874 Walras llegaron por separado a la misma idea: el valor de un bien depende de la utilidad de la última unidad consumida, su utilidad marginal, y no del trabajo necesario para producirlo. Su antecedente fue Gossen (1854), con la ley de la utilidad marginal decreciente. Así se resolvió la paradoja del agua y el diamante: el agua es abundante y su utilidad marginal baja, el diamante es escaso y la suya alta, y el precio depende de la marginal y no de la total.

Los marginalistas concebían la utilidad como medible (cardinal) y partían del individualismo metodológico y el razonamiento en el margen. Surgieron tres escuelas:

Se centraron en la demanda y no explicaron los precios de los factores de producción.

2.2La productividad marginal y la distribución

Una segunda generación (Clark, Wicksteed, Wicksell) aplicó el razonamiento marginal a la distribución. Cada factor se remunera según su productividad marginal: el salario iguala la del trabajo y el interés la del capital. Con rendimientos constantes a escala, los pagos a los factores agotan el producto total.

Para Ricardo el beneficio era un residuo, y para los neoclásicos ninguna renta lo es. Clark consideraba justo el reparto, tesis que muchos críticos discutieron. Böhm-Bawerk explicó el interés porque los métodos indirectos de producción son más productivos y se valoran más los bienes presentes que los futuros. Fisher (1930) lo explicó por la impaciencia de los consumidores y las oportunidades de inversión.

03LOS GRANDES SISTEMAS NEOCLÁSICOS: MARSHALL Y WALRAS

3.1Alfred Marshall (1842-1924) y el equilibrio parcial

Con Marshall el marginalismo se convierte en escuela neoclásica. Sus Principios de economía (1890) fueron el manual de referencia durante cuarenta años. Unió la teoría clásica de los costes y la marginalista de la utilidad, como las dos hojas de unas tijeras, y usó el equilibrio parcial: estudiar un solo mercado con el resto constante (ceteris paribus). Sus aportaciones:

3.2Léon Walras (1834-1910) y el equilibrio general

Walras estudió todos los mercados a la vez, de bienes y de factores, en competencia perfecta. Los representó con un sistema de ecuaciones, una por mercado, con los precios en un bien de referencia o numerario. El equilibrio se alcanza mediante el tanteo (tâtonnement): un subastador sube los precios de los bienes con exceso de demanda y baja los de los bienes con exceso de oferta, sin intercambios hasta que todos los mercados se vacían.

La ley de Walras establece que la suma del valor de los excesos de demanda es cero, así que si todos los mercados menos uno están en equilibrio, el último también.

Pareto sustituyó la utilidad medible por la utilidad ordinal y definió el óptimo de Pareto: nadie puede mejorar sin que otro empeore. Arrow y Debreu demostraron la existencia del equilibrio general en 1954. Marshall prefiere el equilibrio parcial y la aplicación práctica, y Walras el general y la formalización matemática. La economía actual combina ambos.

3.3La consolidación de la microeconomía neoclásica

Entre 1930 y 1960 la economía neoclásica se formalizó y se extendió:

04EL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE KEYNES

4.1La ruptura con la teoría clásica

Los clásicos sostenían que con precios y salarios flexibles se vuelve al pleno empleo y que, según la ley de Say, no hay insuficiencia general de demanda. En la Teoría general (1936) Keynes rechazó ambas ideas. Sus diferencias con los clásicos:

4.2El sector del gasto: consumo, inversión y multiplicador

El consumo depende de la renta disponible. Según la ley psicológica fundamental, al subir la renta sube el consumo pero menos, porque una parte se ahorra: la propensión marginal a consumir está entre cero y uno. La inversión es el componente más inestable. Se realiza si la eficiencia marginal del capital, la rentabilidad esperada, supera el tipo de interés, y depende de expectativas inciertas, sujetas a los espíritus animales de los empresarios.

En el equilibrio la producción coincide con la demanda agregada, y lo que se ajusta es la renta: ahorro e inversión se igualan por cambios en ella. De ahí se derivan dos ideas:

4.3El sector monetario: la preferencia por la liquidez

Para Keynes el dinero es también un depósito de valor. Se demanda liquidez por tres motivos:

El tipo de interés es el precio que iguala la demanda de dinero con la oferta de la autoridad monetaria, y no iguala ahorro e inversión como pensaban los clásicos. Así Keynes rompe la dicotomía clásica entre el sector real y el monetario.

4.4El mercado de trabajo y el desempleo involuntario

El empleo no lo determina el mercado de trabajo sino la demanda efectiva: las empresas contratan lo necesario para producir lo que esperan vender. Los trabajadores resisten las bajadas del salario nominal, aunque acepten caídas del salario real por la inflación (ilusión monetaria). Pero aunque los salarios bajaran, el desempleo no desaparecería, porque caerían la renta y el consumo de los trabajadores y con ellos la demanda. El desempleo involuntario se debe a la insuficiencia de demanda.

De ahí la oferta agregada keynesiana. Con recursos ociosos, más demanda eleva sobre todo producción y empleo. Al acercarse al pleno empleo, se traduce cada vez más en precios y salarios, y en el pleno empleo la oferta es vertical, como en el modelo clásico, que suponía la economía siempre en ese tramo.

4.5Implicaciones de política económica

Si falta demanda, hay que estimularla:

Keynes fue uno de los artífices de Bretton Woods (1944), que creó el FMI y el Banco Mundial. En los años treinta polemizó con Hayek, para quien las crisis nacen de una expansión excesiva del crédito que mantiene bajos los tipos y provoca inversiones insostenibles, de modo que estimular la demanda prolonga los desequilibrios. Hayek defendió también que los precios transmiten información dispersa que ningún planificador puede reunir.

05LA SÍNTESIS NEOCLÁSICA

En 1937 Hicks resumió la Teoría general en el modelo IS-LM, difundido por Hansen, que integra el mercado de bienes y el de dinero con precios fijos. La IS recoge las combinaciones de tipo de interés y renta con equilibrio en el mercado de bienes, y tiene pendiente negativa porque un tipo menor estimula la inversión. La LM recoge las del mercado de dinero y tiene pendiente positiva, porque más renta aumenta la demanda de dinero y, con oferta monetaria dada, eleva el tipo. Su cruce determina la renta y el tipo de equilibrio.

Modelo IS-LM: cruce de las curvas IS y LM que fija la renta y el tipo de interés de equilibrio. Elaboración propia.
Modelo IS-LM: cruce de las curvas IS y LM que fija la renta y el tipo de interés de equilibrio. Elaboración propia.

La política fiscal desplaza la IS y la monetaria la LM. Con trampa de la liquidez la LM es horizontal y la política monetaria pierde eficacia, y si la inversión no reacciona al tipo la IS es vertical.

Desde los cincuenta, Samuelson, Modigliani, Tobin y Solow construyeron la síntesis neoclásica: a corto plazo, con precios y salarios rígidos, rige Keynes y la política de demanda es eficaz, y a largo plazo, con precios flexibles, rigen los neoclásicos. El efecto Pigou (una caída de precios eleva la riqueza real y el consumo) restablece en teoría el pleno empleo, aunque de forma lenta e incierta. La curva de Phillips (1958), relación inversa entre inflación y desempleo, hizo creer que se podía elegir entre ambos.

Limitaciones del IS-LM señaladas desde los sesenta:

Algunos autores criticaron que la síntesis traicionaba a Keynes. Los poskeynesianos (Robinson, Kaldor, Minsky) insistieron en la incertidumbre radical y la inestabilidad financiera. Los keynesianos del desequilibrio (Clower, Leijonhufvud, Barro y Grossman, Malinvaud) mostraron que, sin ajuste de precios, hay racionamiento de cantidades y el desempleo puede persistir.

06EL MONETARISMO Y LA ESCUELA DE CHICAGO

En los setenta la estanflación, inflación y desempleo altos tras las crisis del petróleo, contradijo la curva de Phillips y abrió paso al monetarismo de Milton Friedman (1912-2006), figura de la escuela de Chicago. Sus ideas:

El monetarismo influyó en las políticas antiinflacionistas de Volcker y de Thatcher, pero la inestabilidad de la demanda de dinero en los ochenta, por la innovación financiera, llevó a los bancos centrales a abandonar los objetivos de cantidad de dinero. La escuela incluyó también a Stigler, sobre la captura de la regulación, a Becker, que extendió el análisis económico a la familia o la discriminación, y a Fama, de la hipótesis de los mercados eficientes.

Las ideas liberales inspiraron en parte el Consenso de Washington de los noventa: disciplina fiscal, liberalización comercial y financiera, privatización y desregulación, aplicadas por el FMI y el Banco Mundial a países en desarrollo, con resultados muy debatidos.

07DE LA NUEVA MACROECONOMÍA CLÁSICA A LA ACTUALIDAD

7.1La nueva macroeconomía clásica y el ciclo real

En los setenta Lucas, Sargent, Wallace y Barro llevaron más lejos la crítica a Keynes:

La teoría del ciclo real (Kydland y Prescott, 1982) atribuye las fluctuaciones a perturbaciones reales, sobre todo de productividad, y las ve como respuesta eficiente que no justifica intervenir. Mostraron también la inconsistencia temporal: el gobierno tiene incentivos a incumplir sus promesas, lo que justifica la independencia de los bancos centrales.

7.2La nueva economía keynesiana

Desde los ochenta Mankiw, Akerlof, Stiglitz, Blanchard o Taylor aceptaron expectativas racionales y fundamentos microeconómicos, pero mostraron que con mercados imperfectos precios y salarios pueden ser rígidos por razones racionales:

Con rigideces, la política monetaria vuelve a tener efectos reales a corto plazo.

7.3El nuevo consenso

En los noventa ambas corrientes convergieron en una nueva síntesis neoclásica basada en modelos de equilibrio general dinámico y estocástico (DSGE), que combinan las expectativas racionales y los fundamentos microeconómicos con las rigideces de precios. De ella derivan:

El Premio Nobel de 2026 a Robert Hall y Michael Woodford reconoce los modelos que hoy usan bancos centrales y gobiernos.

7.4La crisis de 2008 y los debates actuales

La crisis de 2008 sorprendió a modelos que apenas daban papel al sistema financiero. Se recuperó a Minsky, y la respuesta combinó estímulos fiscales con políticas monetarias no convencionales: tipos cero o negativos, adquisición masiva de activos (expansión cuantitativa) y orientación sobre la política futura. Con los tipos en su límite inferior, la política fiscal recuperó protagonismo, y Summers planteó el estancamiento secular, una debilidad persistente de la demanda.

La pandemia de 2020 y la inflación de 2021 a 2023, la más alta en cuatro décadas, devolvieron la atención a la oferta, a las expectativas de inflación y a la coordinación entre política monetaria y fiscal. Hoy la investigación incorpora agentes heterogéneos, fricciones financieras y economía conductual, y el debate sigue abierto entre confiar en los mercados y defender una intervención activa del Estado.

08CONCLUSIÓN

La revolución marginalista sustituyó el valor trabajo por la utilidad marginal, y Marshall con el equilibrio parcial y Walras con el general construyeron la microeconomía actual. Keynes mostró que una economía puede quedar atrapada en el desempleo por falta de demanda y fundó la macroeconomía. Desde entonces el debate ha oscilado entre quienes confían en que los mercados se autorregulen (monetarismo, nueva macroeconomía clásica) y quienes defienden la intervención (keynesianos), y el nuevo consenso combinó elementos de ambas.

La teoría responde a los problemas de cada época: la Gran Depresión dio la razón a Keynes, la estanflación a Friedman y Lucas, y las crisis recientes han devuelto el protagonismo a la demanda, al sistema financiero y a la política fiscal. Para España, que no controla su política monetaria, es clave la coordinación entre el BCE y las políticas fiscales nacionales.